PALLEJÀ, A 10 DE MAYO DE 2007
Cuando yo tenía 15 años pusieron una escuela en una finca que le llamaban El cuarto del medio y allí había un cortijo que le llamaban El cortijo del guarda, que el mismo se llamaba Anacleto. En el cortijo había una sala muy grande y allí pusieron la escuela. La maestra tenía de nombre Paula y era muy joven. La verdad que tenía paciencia porque las habíamos de cuatro años hasta dieciocho. Seis de ellas se bautizaron y también hicieron la comunión. Mis padres ya se ocupaban de darnos la educación que ellos creían conveniente para nosotros que éramos cinco hermanos. Aquella maestra me enseñó a hacer los números y un poquito a conocer las letras vocales y también me enseñó y también aprendí el abecedario. Son las cosas que no se me han olvidado y eso lo aprendí en unos cuarenta días y ya terminó la escuela con una fiesta. También dieron bocadillos y fin de fiesta. Después volví al colegio a los sesenta y seis años, lo cual no me pesa porque estoy contenta.
Los primeros años estuve con Pedro que aprendí mucho. Estoy orgullosa con todo lo que estoy aprendiendo. Últimamente estoy con Aurora y estoy muy contenta porque voy muy bien. Espero aprender mucho más porque nunca es tarde para aprender.
Ahora estoy aprendiendo a escribir en el ordenador y no se me da nada mal. También entramos en Internet.



Todo esto que has escrito está muy bien y de esta forma ya se mas cosas sobre tu infancia! Te admiro por querer seguir estudiando después de muchos años, porque como dicen; "nunca es tarde"..y yo que nunca tengo ganas de ir al cole..
PD: sin querer le he enviado este comentario a otra señora tambien.
Muchos besos!
Arantxa (Comment this)