PALLEJÀ, 11 DE ENERO DE 2007

Cuando vivía en la calle Rocafort de Barcelona, mi marido trabajaba en una empresa que tenía un palco en el Liceo antes de que se incendiara. Por eso yo tuve la oportunidad de ver varias obras, como por ejemplo El Lago de los Cisnes, así pude saborear una obra tan fantástica. Lo que me impresionó mucho fue la sala de los Espejos y, por supuesto, la elegancia que hay en los palcos del Liceo y algunas obras de teatro que ahora no me vienen a la memoria. Lo que sí recuerdo y mucho es que nos juntábamos en el palco en el entreacto y nos lo pasábamos muy bien, por lo tanto son recuerdos que nunca se pueden olvidar.
Me llamo Dolores y voy a recordar un poco de mi vida. Yo era una chica muy alegre y traviesa porque estaba muy mimada pero un día mi hermano se echó novia y la novia tenía un hermano que era de la misma edad que yo. Teníamos 12 ó 13 años cuando nos vimos. Nos enamoramos y ya no nos dejamos más. Entraba en mi casa como cuñado de mi hermano pero ya salíamos aunque nos peleábamos como chiquillos. Él llevaba pantalones cortos y yo iba resbalándome por la acera. Pero llego el día que ya teníamos 15 años y ya nos hicimos novios de verdad porque a mi familia le gustaba para mí porque era un chico muy formal y de buena familia. Nos peleábamos mucho pero enseguida estábamos bien. Cuando él tenía 17 años se fue voluntario a la mili. Estuvo año y medio en transmisiones pero cuando estaba allí se arrepintió y se dio de baja. Menos mal que no tenía los 18 años, porque entonces hubiera echo la mili 4 años.
Se metió de cocinero y lo pasó bien. Venía a verme todas la semanas. Sirvió en Jerez de la Frontera, decía que no podía estar sin verme y era verdad. Ahora voy a decirles como se llamaba porque estoy hablando y no digo como se llama, José Aragón Tienda. En 1964 se vino a Barcelona con uno de mis hermanos y en agosto de 1965 fue para casarnos, el 22 de agosto de 1965. A los cinco días de casarnos nos vinimos a Barcelona y aquí estoy yo. Mi marido murió el 2 de marzo de 1996.
Estos señores son mis padres Jesús y Martina. A pesar de no tenerlos ya en este mundo, me acuerdo mucho de ellos, de lo alegres que eran, simpáticos, siempre dispuestos a ponerse a bailar en cualquier sitio.
Eran unas personas maravillosas. Aun teniendo cuatro hijos siempre les hacía gracia todo cuanto hacíamos y nunca los vimos enfadados hasta el día en que mi hermano mayor se iba a la mili. Ese día fue la primera vez que vi a mis padres serios.
Aunque a veces nos reñían por algún motivo, enseguida se les pasaba, pues eran muy cariñosos. Les gustaban mucho los niños. Les hubiera gustado mucho conocer a mis hijos que son maravillosos.
Vuestra hija que se acuerda mucho de vosotros,
Chari 17-4-2007 Pallejà
La edad adolescente es la más crítica. En mi época la juventud no teníamos los problemas que existen hoy día, tampoco había los vicios de hoy día, adelantos y tecnología.
Nosotros no vivimos esos problemas que hoy día estamos viendo.
Nosotros solo pensábamos en los juegos, especialmente en el fútbol.
Recuerdo que los jugadores de ambos equipos nos jugábamos el chusco de pan del mediodía o el de la comida.
Dejamos los juegos y pasamos a la edad de trabajar. Mi oficio fue el de zapatero. En realidad este trabajo nunca me gustó, es lo que pasa cuando te obligan a hacer lo que no te gusta. Así pasa, fueron unos años perdidos.
Después tuve una oportunidad, fue un cursillo de encuadernación
que duró unos 9 meses. Este curso era para minusválidos. Solían venir de toda la provincia de Cuenca.
Al finalizar el curso nos dieron un diploma, eso para mí fue un tiempo bien aprovechado. Me dio una gran alegría al tener oficio de mi agrado.
El profesor nos contrato a mí y a otro chico para trabajar en su taller. Éramos unos 4 trabajando. Era mi primer trabajo y primer sueldo.
En el centro solía haber más oficios. Los chicos estaban asignados cada uno a uno de los talleres. Por supuesto, los más inteligentes iban a estudiar a la universidad, otros a las artes gráficas o, mejor dicho, a la imprenta. Aquí se publicaba el boletín de la ciudad de Cuenca. Se publicaba 2 días a la semana.
El trabajo de la encuadernación era todo manual, por eso me encantaba este trabajo, porque hacíamos obras de arte con los libros, libros de lujo con estampados en oro. Por eso me encanta este oficio.
16-11-2006
Hoy voy a contar lo que mi madre me contaba cuando tenía seis años. Su madre tuvo otra hermana. Cuando nació la pequeña su madre murió y entones quedaron cuatro hermanas. Una se llamaba Josefa, la segunda Dolores, la tercera Isabel. A la cuarta no llegaron a ponerle nombre pues mi abuelo se la llevó a mi abuela y el dinero que le daba a mi abuela se lo comía todo ella y la niña murió de hambre. Entonces mi abuelo repartió las niñas y le dio a cada una a su parientes.
A mi madre le tocó con una tía que estaba en el campo y no era muy buena y con lo que pillaba le daba. Si le pilla con la sartén o las cinchas del burro. O sea, que le pegaban tantas palizas que un día mi madre se escapó y se fue al pueblo y se puso a trabajar en casa de un señor. Otra tía se hizo cargo de mi madre pero la cosa no mejoró porque esta, después que mi madre trabajaba mucho, se la llevaba a casa y le daba ropa para bordar y tuvo que bordarle toda la ropa a todas su hijas que tenía cuatro y cuando se le casaron las cuatro le buscaron un novio a mi madre y la casaron pero mi madre no conocía a mi padre, o sea, que a mi madre la casaron y no conocía a su marido.
Mi madre, con mucho sufrimiento, fue madre once veces, de tres varones y ocho hembras.
Antes de la guerra se le murió un varón y una hembra, o sea quedamos ocho varones y seis hembras y después de la guerra se le murió otra hembra.
Con muchos sufrimientos crió sus ocho hijos porque ya tuvo trabajo. Cuando ya éramos más grandes nos vinimos a Barcelona y cuando ya hacía tiempo llamamos a mis padres y cuando había hecho siete meses mi padre murió y mi madre con cinco hijos solteros. Cuando ya estábamos todos casados mi madre se fue tamben dejándonos a los siete años. Mi hermano mayor también se fue y ahora tengo a mi hermano pequeño y a mi hermana mayor que también está diciendo adiós pues no quedan muchos meses. Nos estamos muriendo como moscas, o sea que tenemos que tener cuidado con los que quedamos. Y nada más, porque todos somos mayores. La más pequeña tiene 63 años y las demás rebasamos esa edadCuando yo era pequeña, para mí eran muy bonitas. Nos lo pasábamos muy bien. Cantábamos muchos villancicos, íbamos a la misa del gallo, después besábamos al niño Jesús.
El Belén era muy bonito, a mí me gustaba mucho. Y para los Reyes de juguetes nada, nos ponían una naranja y palomitas de maíz. Éramos tan felices.
Después, para la Navidad, hacíamos pan de aceite y mantecados. También mataban un pollo y se hacía un arroz que estaba para chuparse los dedos.
Así éramos felices y, además, a mí me gustaba mucho ir a la iglesia para ver el Belén que parecía de verdad. Todas las figuras y los Reyes eran muy bonitos.
18- 1- 2007